miércoles, 13 de abril de 2016

El Cerebro Adicto



Introducción
Después de una serie de investigaciones se ha llegado a la conclusión que la adicción a sustancias no es un problema moral y de falta de voluntad del individuo, sino más bien una enfermedad con una patología definida que requiere de tratamientos específicos y medidas preventivas similares a las que se determinan para cualquier otro tipo de enfermedad.

Desarrollo
Además de la evidencia fehaciente del daño físico que las drogas ocasionan a otros órganos y sistemas del cuerpo humano, sin importar el tipo de adicción que una persona tenga,  la conducta de cada una de ellas es similar ya que todos los tipos de adicciones provocan la misma reacción química en el cerebro. Basado en estudios realizados con imágenes de cerebros se muestra la influencia que las drogas tienen sobre diversas partes del cerebro, se ha determinado que modifican la química, la estructura y el funcionamiento de este órgano., encontrando la causa física de la dependencia. como lo define Steven Hyman, director anterior de NIMH (Instituto Nacional de Salud Mental) y rector de la Universidad de Harvard, la adicción es una enfermedad que cambia la forma en la que funciona el cerebro, igual que la diabetes cambia la forma de funcionar el páncreas.

Las drogas disminuyen las capacidades cognitivas, el autocontrol y la de toma de decisiones adecuadas pues afectan el tallo, la corteza cerebral y el sistema límbico; este último responsable de repetir conductas necesarias para la supervivencia del individuo, y las drogas actúan produciendo una activación mucho mayor de la que ocurre en las situaciones naturales de recompensa, disminuyendo la capacidad del individuo de sentir placer, acostumbrándose a dosis cada vez mayores de dopamina que se producen al consumir una droga, ocasionando que el cerebro comience a reducir la producción natural de dopamina, o disminuya los receptores que son capaces de recibir la señal de este tipo de neurotransmisor, y generando condicionamiento lo cual dificulta la recuperación plena y total del adicto.

Dicho descubrimiento ha permitido considerar las adicciones como un tipo de enfermedad crónica así como nuevas formas de prevención y tratamiento. Se puede considerar como una enfermedad progresiva hasta llegar a convertirse en una dependencia pues el cerebro  desarrolla tolerancia a la droga y requiere cada vez de mayores cantidades de estupefacientes para lograr el mismo efecto.

Algunos de los síntomas de la enfermedad son la apatía, la depresión, ansiedad, irritabilidad, náuseas, insomnio, sudoración, temblores y psicosis, todos en su conjunto denominado síndrome de abstinencia.

La propensión a las adicciones está determinada por una combinación de los factores genéticos y ambientales y dicha propensión se incrementa cuando el individuo tiene proclividad a conductas de riesgo o a la búsqueda de novedades.

Como formas de prevención se han identificado algunos factores de riesgo y otros de protección influyendo significativamente la disponibilidad de la sustancia y la aceptabilidad que la sociedad tenga de esta. Uno de los factores de riesgo más importante es la adolescencia, ya que debido a la falta del desarrollo pleno del cerebro las decisiones en la pubertad están basadas principalmente en las emociones y no en el juicio. Durante dicha etapa los daños cerebrales suelen ser más severos y en la mayoría de las ocasiones irreversibles. Otro factor de riesgo importante son las enfermedades mentales, pues el 60% de personas con problemas psiquiátricos presentan también adicción a alguna droga, aunque también se ha detectado que el abuso de drogas provoca problemas mentales posteriores como lo son la depresión y la esquizofrenia.

Investigaciones adicionales han demostrado que actitudes compulsivas también presentan los mismos mecanismos cerebrales que la adicción a la droga como es el abuso del sexo, juegos de azar, comida etc.

Hemos revisado las consecuencias para la salud mental y física, pero no menos importantes son las consecuencias que generan las adicciones en las relaciones humanas afectando el bienestar personal, familiar y social, ya que las drogas generan disfunciones cognitivas que dificultan la adecuada interrelación del individuo consigo mismo y con los demás afectando grandemente la calidad de vida del adicto y las personas que le rodean.

El tratamiento para este tipo de enfermedad es integral y abarca el aspecto bioquímico y conductual siempre considerando no solo el tipo de droga a la que se es adicto si no también al individuo y su contexto en particular.

Conclusiones
Coincido plenamente que la adicción debe ser considerada y tratada como una enfermedad y abordada desde el aspecto físico, mental y emocional, e inclusive espiritual como lo señala Gimena Lorenzo Doctoranda en ciencias sociales del Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. Argentina, inclusive a pesar de que existen algunos  críticos que se oponen a la definición basados en casos de recuperación espontánea, sin ayuda médica.

Sin embargo el artículo carece de referencias que validen los resultados y la evidencia científica de los estudios de las imágenes cerebrales lo cual le resta sustento a las aseveraciones presentadas.

A diferencia de la autora del artículo considero que si puede existir una cura definitiva y que no todos los casos se les puede considerar como “pacientes controlados”, pues existen casos de éxito documentados.

Es necesario profundizar en el estudio de las adicciones de tal manera que nos permita:
Determinar con mayor proximidad el porcentaje de la propensión basado en los factores biológicos y ambientales pues esto tendrá un impacto en las acciones que como sociedad se pueden tomar para lograr una mayor efectividad en la prevención y generar nuevas investigaciones genéticas que también disminuya el riesgo biológico de los individuos. Además también considero necesario llevar a cabo estudios sociales de aceptabilidad y disponibilidad que soporten la definición de políticas públicas adecuadas en la materia.

Así como se ha determinado que otro tipo de actitudes compulsivas producen los mismos mecanismos cerebrales y síntomas que la adicción a sustancias, también se deberían considerar y tratar como enfermedad dichos comportamientos, como lo son  la compulsión hacia la comida, la pornografía, y el resto de los mencionados anteriormente.

La relación que se determina entre el trastorno mental y las drogas debido al porcentaje de coincidencia debería ser mejor analizado pues la existencia de ambas condiciones no garantiza que primero fue el trastorno mental que derivo en la adicción, ya que la adicción por si misma puede también haber generado el trastorno mental posteriormente.

Después de todo lo señalado anteriormente se recalca la importancia clave que juegan las políticas públicas en la prevención disminuyendo los factores de riesgo y fomentando los de protección, sobre todo en el cuidado de los menores de edad, en la calidad de vida y la convivencia en sociedad.

Reflexiones
Decidí seleccionar este artículo porque es un tema vigente en nuestro país a raíz del análisis para la aprobación del uso de la marihuana con fines médicos y terapéuticos, además de que me interesaba conocer el efecto físico y funcional que tiene el uso de las drogas en el ser humano el cual ocasiona modificación de la conducta.

Comencé leyendo el artículo original y opte por indagar en fuentes adicionales en internet acerca de los temas que considere más relevantes como el hecho de saber si existían opiniones encontradas en cuanto a considerar la adicción como una enfermedad, el poder conocer a mayor detalle el daño particular que ocasiona cada tipo de droga al cerebro y conocer el punto de vista de una especialista en antropología.

Fuentes Bibliográficas

Revista electrónica
Gimena Lorenzo. La adicción es una enfermedad física, mental y espiritual. Gazeta de Antropología. Recuperado de http://www.gazeta-antropologia.es/?p=4020 Consultado el 13 de abril de 2016.

Páginas de Internet
Guerrero M. Verónica. El Cerebro Adicto. Recuperado el 12 de abril de 2016, de http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto



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