Introducción
Después
de una serie de investigaciones se ha llegado a la conclusión que la adicción a
sustancias no es un problema moral y de falta de voluntad del individuo, sino más
bien una enfermedad con una patología definida que requiere de tratamientos específicos
y medidas preventivas similares a las que se determinan para cualquier otro
tipo de enfermedad.
Desarrollo
Además
de la evidencia fehaciente del daño físico que las drogas ocasionan a otros órganos
y sistemas del cuerpo humano, sin importar el tipo de adicción que una persona
tenga, la conducta de cada una de ellas es
similar ya que todos los tipos de adicciones provocan la misma reacción química
en el cerebro. Basado en estudios realizados con imágenes de cerebros se
muestra la influencia que las drogas tienen sobre diversas partes del cerebro, se
ha determinado que modifican la química, la
estructura y el funcionamiento de este órgano., encontrando la causa
física de la dependencia. como lo define Steven Hyman, director anterior de NIMH (Instituto
Nacional de Salud Mental) y
rector de la Universidad de
Harvard, la adicción es
una enfermedad que cambia la forma en la que funciona el cerebro, igual que la
diabetes cambia la forma de funcionar el páncreas.
Las
drogas disminuyen las capacidades cognitivas, el autocontrol y la de toma de
decisiones adecuadas pues afectan el tallo, la corteza cerebral y el sistema límbico;
este último responsable de repetir conductas
necesarias para la supervivencia del individuo, y las drogas actúan produciendo
una activación mucho mayor de la que ocurre en las situaciones naturales de
recompensa, disminuyendo la capacidad del individuo de sentir placer, acostumbrándose
a dosis cada vez mayores de dopamina que se producen al consumir una droga,
ocasionando que el cerebro comience a reducir la producción natural de dopamina,
o disminuya los receptores que son capaces de recibir la señal de este tipo de neurotransmisor,
y generando condicionamiento lo cual dificulta la recuperación plena y total del
adicto.
Dicho
descubrimiento ha permitido considerar las adicciones como un tipo de
enfermedad crónica así como nuevas formas de prevención y tratamiento. Se puede
considerar como una enfermedad progresiva hasta llegar a convertirse en una
dependencia pues el cerebro desarrolla
tolerancia a la droga y requiere cada vez de mayores cantidades de
estupefacientes para lograr el mismo efecto.
Algunos
de los síntomas de la enfermedad son la apatía, la depresión, ansiedad, irritabilidad,
náuseas, insomnio, sudoración, temblores y psicosis, todos en su conjunto
denominado síndrome de abstinencia.
La propensión
a las adicciones está determinada por una combinación de los factores genéticos
y ambientales y dicha propensión se incrementa cuando el individuo tiene proclividad
a conductas de riesgo o a la búsqueda de novedades.
Como
formas de prevención se han identificado algunos factores de riesgo y otros de
protección influyendo significativamente la disponibilidad de la sustancia y la
aceptabilidad que la sociedad tenga de esta. Uno de los factores de riesgo más importante
es la adolescencia, ya que debido a la falta del desarrollo pleno del cerebro
las decisiones en la pubertad están basadas principalmente en las emociones y
no en el juicio. Durante dicha etapa los daños cerebrales suelen ser más
severos y en la mayoría de las ocasiones irreversibles. Otro factor de riesgo
importante son las enfermedades mentales, pues el 60% de personas con problemas
psiquiátricos presentan también adicción a alguna droga, aunque también se ha
detectado que el abuso de drogas provoca problemas mentales posteriores como lo
son la depresión y la esquizofrenia.
Investigaciones
adicionales han demostrado que actitudes compulsivas también presentan los
mismos mecanismos cerebrales que la adicción a la droga como es el abuso del
sexo, juegos de azar, comida etc.
Hemos
revisado las consecuencias para la salud mental y física, pero no menos
importantes son las consecuencias que generan las adicciones en las relaciones
humanas afectando el bienestar personal, familiar y social, ya que las drogas
generan disfunciones cognitivas que dificultan la adecuada interrelación del
individuo consigo mismo y con los demás afectando grandemente la calidad de
vida del adicto y las personas que le rodean.
El tratamiento
para este tipo de enfermedad es integral y abarca el aspecto bioquímico y
conductual siempre considerando no solo el tipo de droga a la que se es adicto
si no también al individuo y su contexto en particular.
Conclusiones
Coincido
plenamente que la adicción debe ser considerada y tratada como una enfermedad y
abordada desde el aspecto físico, mental y emocional, e inclusive espiritual
como lo señala Gimena Lorenzo Doctoranda en ciencias sociales del Instituto de
Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de
Buenos Aires. Argentina, inclusive a pesar de que existen algunos críticos que
se oponen a la definición basados en casos de recuperación
espontánea, sin ayuda médica.
Sin
embargo el artículo carece de referencias que validen los resultados y la
evidencia científica de los estudios de las imágenes cerebrales lo cual le
resta sustento a las aseveraciones presentadas.
A
diferencia de la autora del artículo considero que si puede existir una cura
definitiva y que no todos los casos se les puede considerar como “pacientes
controlados”, pues existen casos de éxito documentados.
Es
necesario profundizar en el estudio de las adicciones de tal manera que nos
permita:
Determinar
con mayor proximidad el porcentaje de la propensión basado en los factores
biológicos y ambientales pues esto tendrá un impacto en las acciones que como
sociedad se pueden tomar para lograr una mayor efectividad en la prevención y
generar nuevas investigaciones genéticas que también disminuya el riesgo biológico
de los individuos. Además también considero necesario llevar a cabo estudios sociales de aceptabilidad y disponibilidad que soporten la definición de políticas
públicas adecuadas en la materia.
Así
como se ha determinado que otro tipo de actitudes compulsivas producen los
mismos mecanismos cerebrales y síntomas que la adicción a sustancias, también
se deberían considerar y tratar como enfermedad dichos comportamientos, como lo son la compulsión hacia la comida, la pornografía, y el resto de los mencionados anteriormente.
La relación
que se determina entre el trastorno mental y las drogas debido al porcentaje de
coincidencia debería ser mejor analizado pues la existencia de ambas
condiciones no garantiza que primero fue el trastorno mental que derivo en la
adicción, ya que la adicción por si misma puede también haber generado el trastorno
mental posteriormente.
Después
de todo lo señalado anteriormente se recalca la importancia clave que juegan
las políticas públicas en la prevención disminuyendo los factores de riesgo y
fomentando los de protección, sobre todo en el cuidado de los menores de edad, en la calidad de
vida y la convivencia en sociedad.
Reflexiones
Decidí
seleccionar este artículo porque es un tema vigente en nuestro país a raíz del
análisis para la aprobación del uso de la marihuana con fines médicos y terapéuticos,
además de que me interesaba conocer el efecto físico y funcional que tiene el uso
de las drogas en el ser humano el cual ocasiona modificación de la conducta.
Comencé
leyendo el artículo original y opte por indagar en fuentes adicionales en
internet acerca de los temas que considere más relevantes como el hecho de saber si existían
opiniones encontradas en cuanto a considerar la adicción como una enfermedad, el
poder conocer a mayor detalle el daño particular que ocasiona cada tipo de
droga al cerebro y conocer el punto de vista de una especialista en antropología.
Fuentes Bibliográficas
Revista electrónica
Gimena
Lorenzo. La adicción es una enfermedad física, mental y espiritual. Gazeta de
Antropología. Recuperado de http://www.gazeta-antropologia.es/?p=4020
Consultado el 13 de abril de 2016.
Páginas de Internet
Guerrero
M. Verónica. El Cerebro Adicto. Recuperado el 12 de abril de 2016, de http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto
Lewis
Marc. Porque las adicciones no son enfermedades cerebrales. Recuperado el 13 de
abril de 2016, de http://www.omicrono.com/2012/11/por-que-las-adicciones-no-son-enfermedades-cerebrales/,
http://www.infobae.com/2015/09/07/1753041-el-polemico-neurocientifico-que-afirma-que-las-adicciones-no-son-una-enfermedad
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